La principal diferencia es que la primera utiliza un motor para proporcionar una fuerza constante, mientras que la segunda depende totalmente de la presión de la mano. Las pistolas de calafateo sin cable ofrecen una dosificación más suave y uniforme, lo que las hace ideales para materiales de alta viscosidad y tareas de larga duración. Por el contrario, pistolas de calafateo manuales son más sencillos, ligeros y económicos, por lo que resultan adecuados para trabajos pequeños, materiales poco viscosos o uso ocasional. Sin embargo, requieren más esfuerzo físico y pueden dar lugar a una aplicación desigual, especialmente durante un uso prolongado.